No hay duda de que La Vida, así con mayúsculas, nos sorprende cada día. Y es que no somos nada, pienso cada día, cuando camino por las calles, cuando me baño, cuando camino por las calles luego de bañarme, o antes. Tantas posibilidades. Todo parece igual y, de repente, cuando uno imagina el escenario totalmente inverosímil, imposible incluso, ahí está el diario que nos informa que José Emilio Pacheco va a recibir otro premio de poesía, así con minúsculas, o que Alejandra Guzmán está superando otra de sus crisis que la han hecho darse cuenta, de nuevo, de cuánto ama la vida y de cuánto vale como ser humano.
Este fin de semana recordé que tenía una antología con cien canciones de Cri-Cri. No he escuchado otra cosa desde el viernes. Entonces no puedo evitar comparar eso que escucho y que me hipnotiza y eso que leo y que me ofende. Quizá el problema es que desechamos demasiado pronto nuestra capacidad de sorpresa. Olvidamos con insistencia -como si eso fuera posible- lo sorprendente que pueden ser algunas cosas y nos conformamos con la estupidez de otras.
Hace 8 horas

7 bufonadas:
¿Por qué te ofende lo de José Emilio Pacheco??
¿Y qué tal la canción de las brujas?
creo que el frío y la falta de luz solar te están afectando...
¿Quién es ese que anda ahí?
Me fascinan los títulos de tus entradas (del blog, claro). Me tardo horas en ponerlos -cuando los pongo(los del mío) y son de lo más equis.
Y sí, cri cri y los hermanos rincón
Don Lear, tantan sabiduría en sus palabras que ni digo nada al respecto.
Siempre me ha dado cosa que cuando a fulano actor le da cáncer hace una fundación, si su mamá tiene alzheimer, fundación, papá muerto del cigarro, fundación. Ese tipo de dramas semidomésticos (pues no todos tenemos a Ale Guzmán en casa, bendito Dios) siempre me dejan con la duda de si en verdad nos tienen que patear los destos para acordarnos de lo maravilloso de La Vida (igual, con mayúscula) o si, la verdad, te tienen que patear los destos para empezar a sentir culpa. Le digo, pareciera que merecemos todo.
Y el América ya calificó, veremos dijo el ciego, veremos.
El gran drama de la modernidad: la pérdida de la capacidad de asombro.
Es Una Pena (así, con mayúsculas).
Publicar un comentario en la entrada