2010/02/21

1980

I.- El pasado

Es un decir que frecuente a mis amigos de la infancia. Si mantener una amistad significa felicitarla en su cumpleaños por feisbuc y escudriñar sus fotos de vez en cuando, para comprobar que lo único que sigue cambiando es el tamaño de la barriga, entonces sí, somos grandes amigos.


La mayoría de ellos están casados ya, y sus esposas escriben en sus perfiles de feisbuc cosas como "Seis meses de feliz matrimonio, mi niño precioso. Te amo". (Bueno, algo así, pero sin puntuación.) Algunos tienen hijos, y sus álbumes se titulan "mis dos amores" (si en las fotos aparecen esposa e hijo o hija), "la mujer a la que amo más que a mi esposa, je je" (si sólo sale la hija) o "el único hombre más guapo que yo, ja ja" (si sólo el hijo).


Cada vez que veo una actualización suya me deprimo. Me deprime que uno haya muerto y que feisbuc aún me recuerde que hace mucho que no tenemos contacto y me sugiera que escriba algo en su muro. Me deprimió descubrir que otro más se casó hace un mes y a mí nadie me avisó. Y me deprime aún más que todo, el hecho de que desde hace unos meses para acá mucha de la gente de aquel tiempo comenzó a solicitar mi amistad por tan práctico medio electrónico.

II.- Generación de 80, bienvenidos a la modernidad, con diez años de retraso


No me sorprende que nadie me invite a su boda. En las esporádicas reuniones que cada año se organizan y a las que por fortuna hace dos años que no voy, yo era el primero en darme cuenta de que estar en esa mesa implicaba enfrentar al ser humano que era hace quince años, y que no me podía permitir esos lujos tomando en cuenta los problemas que tenía en ese momento para enfrentar al ser humano que soy ahora. Lo que para todos era jolgorio y alegría y repetición de la misma y singular anécdota del año pasado, para mí era opresión y angustia.

Esas personas que en las reuniones no eran más que pasado y apenas un poco de nostalgia durante una vez al año, se han ido apareciendo electrónicamente. El tema es el mismo en todos los casos: este año, todos cumpliremos treinta años, y cada quien está enfrentando la realidad como mejor le conviene.


Hay quien presume su ropa de marca y se toma fotos, posando la ropa nueva, en lo que él llama un "loft" y que no es más que un apartamento cerca de la alberca olímpica. Otro está obsesionado con romper reglas en su oficina, y se toma fotos fumando dentro del metro y medio cuadrado que es su cubículo. Otro siempre acaba sus estados con la palabra "papi". Qué borrachera de fin de semana, papi. Que hueva de viernes, papi. ¿Alguien que me presente a unas nenorras, papis?

El que más me conmueve es el que además de feisbuc abrió su blog. En su perfil narra el odio que le profesa a su oficina y el gusto por leer y escribir que siempre reprimió (me consta), y que ahora ha decidido ejercer. Cada semana sus posts son una mezcla de guía turística (paseos por museos, plazas, ruinas) y análisis cultural (ahora en febrero se ha dedicado a la candelaria), que acompaña con música de Héroes del silencio y de los Hombres G. Sin comentarios.

III.- En algún lugar


En ninguno de ellos me reconozco ya. No estoy muerto, ni casado, ni tengo hijos (ni planeo hacer ninguna de las anteriores). No tengo un "loft" cerca de la alberca olímpica y no imagino quién sera el "papi" al que mi amigo le dedica todas sus publicaciones. No trabajo en una oficina ni visto ropa de marca y nunca he estado tan delgado como ahora. Y aunque ahora lleve reloj y haya comenzado a usar boina, no veo en mi futuro cercano ninguna de estas cosas.


Sé que hay gente a la que le disgusta la idea de los treinta, o que le asusta e, intimidada, comienza a aferrarse al pasado. Para toda este gente también soy parte del pasado y ha habido algunos que ni siquiera saben quién soy aunque yo sí los recuerde. Mis treinta llegan en algo así como cuatro meses, pero escribo esto porque, cuando lleguen, estaré muy ocupado viendo perder a la selección, o tristeando porque ya no voy a estar donde estoy ahora, o poniendo mi vida en orden, que también le hace un poco de falta.


Ignoro cuáles serán los patéticos vicios con que enfrente mi cumpleaños. En todo caso, y para mantener la poca salud mental que me queda, prefiero la ignorancia de la primera persona que la omnipresente tercera. Lo único que me prometo a ciegas es meditar los títulos de mis álbumes de fotos, para que el ridículo no sea completo.

11 bufonadas:

Emilio dijo...

Creo que sé cómo te sientes Lear... a mí me falta un año para llegar a ese tercer piso y la mayoría de mis amigos de infancia todavía no se casan, pero muchos de ellos hacen ya el ridículo que tan bien describes. Pero están también los amigos que uno elige (no aquellos que lo son en virtud de la colonia donde vivían y el año en que nacieron o la primaria a la que asistieron) y que aunque a veces parecen desperdigados por el mundo ahí están, como una reunión de soledades, creo que de una forma parecida aguien llamó al grupo de los Contemporáneos, tus lectores y tú sabrán mejor que yo. Va un abrazo desde Chicago. Sobra decir que tu blog es uno de los pocos que todavía leo con placer, uno de los pocos que no hablan de Avatar, twitter o esas cosas que me convencen de que a veces es bueno darle la espalda al mundo.

Sabandija dijo...

Todas las almas.
Mira tú, yo me deprimo porque nadie de mi generación-fac ni edad está en feis ni twitter ni blog; se creerán muy profundos o al margen del mundo o de veras se la pasarán lee y lee o ve a saber.
Concuerdo con lo de las amistades y las reuniones y el pasado y así. Justamente antier mandé a mi mejor amigo a la goma mediante un mega patético y ardido mail en que le digo básicamente que dejemos hacemos tontos, si ya no nos reconocemos mutuamente. Cambio y fuera.
Y felicidades anticipadas

Bob dijo...

Hablando de boinas, Lear, el sabado conocí a su amigo Carlos (cuyo nombre de blogger desconozco). A decir verdad conocer es un verbo demasiado grande, cruzamos algunas palabras. Sí, reunión de twitteros (antes conocidas como reunión de bloggers).

A mí también me deprime ver las actualizaciones de mis amigos en facebook. Pero si enterarte que se casan y tienen hijos en Facebook es triste, Lear, no sabe lo que dice si lo comparamos con Hi5: como ya nadie usa esa cosa, la mayoría de los nacimientos de Hi5 son evidentemente, digamos, inesperados y faltos de gracia y emotividad como de película.

Yo no logro encontrar a nadie en Facebook de antes de la prepa, salvo a un par de amigos de la secu. De mi amor de la primaria, una güerita de rancho que vivía en Neza, estoy seguro que me enteraría de lo peor. No obstante, cada cierto tiempo la busco, pero los Morales y los Sosa son muchos.


Ayer fuí al Azteca y un aficionado de los tigres desde su palco, cuando les empatamos, lanzó su camiseta y entre la turba águila la hicimos pedazos. Hacía mucho que no iba. Y por un 2-2, ay.

El Rufián Melancólico dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Rufián Melancólico dijo...

Chales con el Emilio recriminándome porque hago posts de Avatar. Pero bueno, luego lo resolveremos a putazos de cantina #not (y eso quiere decir que va de broma y es de tuiter, rayos). Yo que ya llevo un rato en el tercer piso te puedo decir que después se pone peor, porque se divorcian y quieren volver a vivir la vida y hay que huir cuando llegan con esa juventú renovada... pero ya te tocará. Creo que la gran solución será ponernos una borrachera importante el día que accedas el nuevo umbral. Así las cosas no se olvidan, pero se beben, que es lo que importa.
PD para el Bob... yo era el amigo del Liar. Hay que armar otra con menos gente y donde se pueda charlar bien. Hay que ver que venga Liar para hacerlo con él. Emborracharlo. Esas cosas.

Mujer Maravilla a la Mexicana GG dijo...

MMMMM Ya sé que tu mensaje va por otro lado pero me quitaste todas las ganas de procreación, seguramente sería del tipo que harta a todo mundo con las fotos e historias de obras de teatro y demás eventos de sus hijos.

Un abrazo a pesar de todo.

La D dijo...

Pues ya pasé de los 30 y este año cumplo 33. Muy bien vividos, por cierto. Del feis a veces quisiera fingir que no conozco a varios, ja! pero ahí están sólo porque compartimos un pasado. La nostalgia nos llega a todos tarde o temprano. Yo no presumo de mi ropa de marca porque comprar en H&M aquí es como comprar en cualquier tianguis. No soy de las esposas que presumen al marido, la neta se me hace patético festejar cada mes de casados. Es como querer convencerte a ti mismo de que eres feliz. En fin, perdona a los que presumen a los hijos; y de una vez te aviso, que cuando tenga a mi primer hijo, lo presumeré en mi blog como orgullosa mamá gallina. (plis, no me dejes de hablar ;))

Cynthia Ramírez dijo...

Extraño post el de preparar (o) anticipar (o) conjurar el drama de los 30.

Seguro no habrá patéticos vicios que enfrentar a tus 30. Y si los hay, ¡pues que diablos!, empeñas el reloj y la boina para ahogar esos vicios en alcohol!

La D dijo...

porqué tanta volubilidad hoy?

Cynthia Ramírez dijo...

Otras ideas para los 30:

http://www.wired.com/geekdad/2010/02/the-10-geekiest-ways-to-hide-your-age/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+wired%2Findex+%28Wired%3A+Index+3+%28Top+Stories+2%29%29

NN dijo...

bienvendo a los 30's ¡