a
De unos días para acá me he aficionado a las pastillas para refrescar el aliento. Las como antes de entrar de clase y después. Cuando leo en el café, al salir de la biblioteca y a mitad de camino entre la Universidad y mi casa. De postre y de aperitivo. De tentempié y de entreplato. En el cine y hasta en el supermercado. Total, me envicié. Y no es que mi aliento careciera de algún encanto, sino un impulso básico de tener algo en la lengua para así evitar lo que infructuosamente he tratado de evitar durante algún tiempo: abrir la boca.
b
Los intentos, cuando infructuosos, se convierten en reclamos. Propios o ajenos, siempre hay algo que reprochar cuando las cosas salen mal, pero pasa también que a veces no hay mucho espacio para moverse y si decir algo está mal, no decirlo es mucho peor. Así comienzan los malentendidos. Por eso también he comenzado a usar una agenda. Lo sabe quien debe saberlo, pero el uso de este artefacto me costó tiempo, confianza y cierto nivel de autoestima que tuve que conquistar de diversas maneras. Mis dudas eran simples: ¿cómo se usa esta madre?, ¿dónde escribo lo que tengo que hacer, en el justo día o uno después para prepararlo?, ¿cómo hago para que no se me olvide revisarla? La respuesta a todas fue la misma. Antes, cuando tenía la cabeza en orden, no necesitaba algo parecido. Ahora, cuando las cosas andan movidas, la cargo a todos lados.
c
Lo de cultivar la autoestima es importante para eso de aprender a usar una agenda o intentar cerrar la boca. Desde que llegué a este lugar hace ya año y medio encontré en una pelota de golf un fiel compañero durante aquellas noches de angustia. Cuando aprendí a caminar, lo hice de la mano de mi madre, y durante un tiempo me negué a hacerlo solo. El paliativo, según me cuentan, fue una cuchara, ideal sustituto materno que me acompañó algunos meses más durante mi inserción en el mundo. Ahora, a mis casi treinta, es un pequeño objeto redondo que de vez en vez le da forma a mi mano mientras duermo y me ayuda a liberar tensión. Siempre que estoy ansioso, la tomo antes de dormirme, la aprieto fuertemente y así se mantiene durante los sueños. Lleva cuatro días perdida, y cada noche que pasa necesito más pastillas de menta.
d
Habría que cerrar la boca y dedicarse a otra cosa. Callarse, mantenerse quieto, ignorarse. Pero al final el aliento está tan fresco que urgen las ganas de usarlo.
Canas en la barba: 16.
Las de la cabeza ya ni las cuento.
12 bufonadas:
¿Y si en lugar de pelotitas de golf para calmar “las ansias” pruebas con unos huesitos de carnaza? Combinadas con tus pastillitas para el aliento lograrás la dupla perfecta: Dientes fuertes y aliento fresco.
Listo para triunfar, hacer amigos e influir en los demás!
Uy, lo mío era gripe. ¿Y tu coartada?
Ja ja ja ja, qué carcajada con el comentario de Chynthia. Iba yo a comentar algo fregoncísimo y profundo, como siempre, claro, pero que leo el comentario y se me va la idea genial. Ni modo.
la esperanza o la autoestima a veces creo que son como esas lagartijas... pueden facultarse solas para reintegrarse pero fácilmente uno las patea o las agarra a pedradas a falta de resortera.
abrir la boca es tan fácil que a veces abriendola demás siendo sincera te tacharan de todo menos de honesta
a veces los hombres tienen esa tendencia práctica y errrática de guardar silencio cuando uno se empeña en escuchar ...
pero ya no se si eso se cura con pastillitas contra cromosomas
vaya cosas...
Necesitas una chica. Una buena onda. Para que se quiten la tensión juntos y no te des cuenta cuando pierdas la pelitota.
Besos Luleardo
Jugarnomata, créeme, si de liberar tensiones se trata, lo que no necesito es una novia...
La gripe no es una coartada.
Buen día, me presento:
Soy editor de una revista nueva que salió al mercado el 1 de marzo. Es una publicación mensual de distribución gratuita enfocada en publicar masivamente (en la Ciudad de México en un principio) los mejores posts de blogs mexicanos. Nuestra página web es: www.blog-me-do.com.mx
Nos interesa publicar tu entrada: 1980
http://bufonaladeriva.blogspot.com/2010/02/1980.html
Espero que te interese y puedas darnos tu autorización para publicarla, con el debido crédito y fuente por supuesto. Me pongo a tus órdenes si tienes preguntas o comentarios.
Saludos.
luisz@blog-me-do.com.mx
Uy, te estás haciendo famoso. A lo mejor con eso ya no tendrás ganas de mantener la boca cerrada ni necesidad de una pelotita. Me hiciste recordar a Tom Hanks en la de "Náufrago"... Una novia puede ayudar... yo tengo dos canas y no ando de presumida :P
Repito, amigo Lear, and usted muy atinado. Si habláramos inglés sería 'highly quotable', pero eso ya se antoja peligroso. Para el caso, reciba saludos.
Yo pensé que tu forma de equilibrar las cosas era ponerte calcetines que combinaran con tus pantalones, me doy cuenta que el mundo es mucho más complejo de lo que creía.
¿Entonces para qué combinas los calcetinas con los pantalones?
hey hey
Yo no dije una novia, yo dije una chica...
xx
Publicar un comentario en la entrada