2010/03/29

(En) una semana en el país

Lo terrible de que uno de mis mejores amigos se case este abril no es -como dicta el lugar común- que nos vayamos a ver menos, o que en adelante tendrá que pedir permiso para salir conmigo, o que comience a hablar en plural cuando antes no hablaba ni en nombre de sí mismo. Nada de esto me preocupa, porque ha pasado ya desde hace varios años que vive con su novia y porque yo vivo en otro país. A las dos cosas nos acostumbramos ya.

Lo verdaderamente terrible es que este amoroso enlace de libres voluntades me hace sentir viejo. Antes, bastaba comprar un par de cervezas de a litro, o vino, o whisky para hacerle un regalo y saber que lo hacía feliz. Ahora, esos mismo regalos le provocarían la misma sonrisa, pero en cambio, para su boda, tengo que preocuparme por comprar, digamos, una tostadora, y si creen que eso no es síntoma de vejez, por favor, reflexiónenlo un rato y noten cómo todo cambia.

Total que según las normas de protocolo, tengo que comprar billete de avión a México, una tostadora, un traje (no tengo), camisa, corbata, cinturón, zapatos (y además hacer combinar todo esto) y, sinceramente, me niego. El problema es que si no voy disfrazado de invitado /testigo, el que me va negar será mi amigo al que adoro con locura y sin culpa.

Con este dilema a la vista, he decidido aceptar mi condición de invitado a cambio, entonces, de no comprar el billete de avión, que al final es lo más caro. De esa manera, cumplo mis obligaciones amistosas pero mantengo firme mi medriocre rebeldía. Luego de meditarlo una tarde, quien supo de todo esto me ayudó a planear el viaje mediante el más antiguo y comprobado sistema de transporte, los pies.

Lo de planear la ruta fue difícil, porque google maps sólo me ofreció información para llegar de Boston a la frontera. No es problema, desde allí le preguntaré a algún paisano ("¿oooiga, por dónde pal´defe?") . Más difícil -y aquí conté con la mejor ayuda con la que cualquiera querría contar- fue la logística, de la que ofrezco, como muestra, una lista de los utensilios necesarios que redactamos con soltura y reflexión. Los cálculos se hicieron para un viaje de ciento veinte días y los precios están en dólares.

Tienda de campaña: $200
Sleeping bag: $150
Rifle y cartuchos: $200
Cuchillo: $100
Botas: $360
Sombrero de Indiana Jones: $50
Bebidas alcohólicas: $500
Comida: $720
Moteles y actividades recreativas (domingos): $340
Condones: $24 (porque, seamos realistas, tampoco tendré tanta suerte o pericia)
Mochila: $250
Afeites: $70
Linterna de mano: $50
Estufa portátil: $100
Biblia: gratis de algún motel (fue imposible acordar el libro que debería llevar durante el viaje)
Ropa: $50
Teléfono: $85 (llamadas semanales para asegurar que sigo vivo)

Y claro, el chiste fácil:

Llegar a la boda de tu mejor amigo: no tiene precio.

12 bufonadas:

jugarnomata dijo...

Falta la lista de gastos una vez pisado el pais de destino...

Siempre he querido que alguno de mis mejores amigos se case. Por la fiesta y así jaja. Y luego me arrepiento porque mis amigos obviamente son mios y solo mios, no son de sus novias.
Suerte leardo!
x

dèbora hadaza dijo...

de boston al d.f. caminando, la idea demasiado idealista que tengo de tí creció como mil puntos.

Sonia dijo...

Me ha encantado tu idea, a mí como más me gusta ir a todos sitios es caminando... Por cierto, te has olvidado de incluir una partida de tiritas para curar las ampollas de los pies que te saldrán.

dèbora hadaza dijo...

por cierto te agregue a mi lista de blogs, no sé si te moleste.

Jo dijo...

por un momento pense que dirias master card

pero... claro eso sobra y resultaria tonto.

... seguro habrá mas de un invitado que le regale tostadora

piensalo

La D dijo...

Yo no veo porqué tendrás que comprarte un traje y demás. Si yo fuera tu mejor amigo me bastaría con tu adorable presencia que al final es lo que cuenta, no? Yo me casé vistiendo pescadores y havaianas que aunque se ven muy cool no dejan de ser chanclas de plástico, tas de acuerdo? Y a Mr D con pedos lo enfundé en un pantalón de tela ligera (ni creas que era lino) que si por él hubiera sido, nos habríamos casado en shorts.
En fin, no es signo de vejez sino de amor. Y casarse por amor en estos días está cabrón. Creo que si logras llegar a tiempo y con los pies aún funcionando harás un excelente papel. Por cierto, mis testigos andaban en jeans y huaraches también y mis "regalos" fueron, una licuadora, un juego de cubiertos y dos platos cuadrados de plástico verde. :D
un abrazo!!

Mujer Maravilla a la Mexicana GG dijo...

Lo genial es que lo que más "pesa" en la lista son las bebidas alcohólicas y la comida, habría que ver el desglose.

Un abrazo

Sibila.S dijo...

Yo sólo espero que el sombrero de Indiana Jones ¡combine con el traje!

(changos, estoy pensando en unos cubiertos O_o)

...qué bonito es que en avión o en jeep o a pie vendrás y compartirás ese momento con tu amigo.

También es bonita - e inspiradora- la manera en que profesan su amistad =)

Te mando un abrazotototototototote.

Sabandija dijo...

¿Es a la fiesta y toda la cosa? Si sí, exijo fotos de ti bailando la víbora de la mar y luchando por ganarte el liguero. Eso sí no tiene precio. Porque después de tanto sacrificio no irás a sentarte nomás.

Bob dijo...

Había comentado pero el puto Firefox se cerró; resumo: todos crecemos un poquito cuando entramos al lugar de la boda con el chiste ese envuelto en papel celofán, el problema es que nadie se atreve a hacer chistes del tipo, si no, otra cosa serían las bodas. Por lo menos, amigo Lear, le queda el Brasil Brasil.

Cynthia Ramírez dijo...

¿Y si esos 3520 dólares mejor se los giras al futuro novio y te enlazas a la boda vía skype?

Gabo "el piadoso" dijo...

puedes llevar una tostadora, de fayuca, y decir pues te traigo esta tostadora americana, dudo que la encuentres en el pais, aunque eso no sea cierto. y si la vejez llega implacable. por eso venir a mexico caminando, es bueno ahora que las articulaciones aun no dan de si, que eso tambièn serìa un simbolo de vejez