I
Estoy fumando afuera del edificio. Desde lejos veo que mi jefa se acerca. Son las once y media de la mañana y no es mi jefa la que viene, sino la jefa de mi jefa. Es decir, La Jefa. Antes de saludarme, mira ostensiblemente el letrero a mi lado que dice con letras raídas prohibido fumar en la escalera, que es justo donde estoy mientras noto que La Jefa me mira con reproche y sin disimulo. Como respuesta a su pasiva agresividad, aprovecho que llevo suéter para levantar el brazo, descubrir la muñeca y mirar serenamente el reloj. Sí, estoy fumando en la escalera, infeliz, pero yo llegué hace cuatro horas, ya di dos clases y cobro un quinto de tu sueldo.
(Luego noto que el pensamiento vengativo me deja peor a mí)
II
Hay una frase que siempre me causa curiosidad inútil. Cuando escucho que alguien dice "Por eso estamos como estamos" a manera de reproche, pienso fugazmente que nunca he presenciado una respuesta digna y que esas palabras logran clausurar muchas de las discusiones callejeras en la ciudad de México. Frente al peso de la culpa de esa miseria colectiva, la persona imprecada baja la vista y se comporta como cuando en la primaria, fuera de sus cabales y abandonada la esperanza, la profesora gritaba a punto de las lágrimas: "¿Eres imbécil o qué?". Claro, a uno la pregunta siempre le resultaba fuera de lugar y dolorosa al tiempo, porque sabía perfectamente que no era ningún imbécil, aunque era muy difícil demostrarlo con siete años y ganas de hacer estupideces.
(Algo así como si fuera cierto que somos culpables todos)
III
Con La Jefa, la relación es templada. Su saludo es lo suficiente formal como para que no me olvide de quién manda, pero lo adereza siempre con una mediocre relajación, con cierta lánguida diplomacia, como para dejarme en claro que conmigo no tiene problemas. Con la jefa pasa lo contrario. A ella le pesan demasiado las minúsculas. Las arrastrá y sobrelleva con ayuda de todo tipo de humores, favoritismos, irresponsabilidades y brotes psocóticos de moderado impacto.
Hasta hoy todos han fracasado en su intento por afinar la estrategia correcta a la hora de enfrentarla. Sufre quien siempre le da la razón y quien sistemáticamente se la niega. Quien le lame el culo y quien la ignora. Quien a veces le da la razón y le lame el culo y quien a veces se la niega y la ignora -una mezcla entre las cuatro actitudes tampoco funciona.
Mi técnica -que otorga resultados favorables tres o cuatro de cada siete intentos- es fácilmente reconocible en el siguiente diálogo:
Ella: ¿Te parece que esto está bien?
Yo: Sí, tal vez, aunque quizá no por completo o más bien no
O
Ella: Me gustaría invitarte a almozar un día de estos
Yo: Perfecto, gracias, suena bien, quizá un poco complicado porque, ya sabes, el trabajo, pero sí, o no, como quieras, avísame o te escribo o quedamos o como sea.
He logrado perfeccionar tanto esos erráticos comportamientos, que a veces ni yo mismo sé qué pienso ni qué diablos me está preguntando ella. La última vez me maravilló. Acudí a su oficina para entregar notas, y cuando llegué al nombre de una chica cuyo apellido es Bonne-Annee, esa tuerca que tiene mal apretada estalló y casi al borde del éxtasis gritó: "¡Oh, ella debe ser haitiana!" y yo "¿Por qué?" y ella "¡Cómo por qué. Con ese apellido sólo podría ser haitiana!"
Ahora bien. Luego de una aguda investigación (es decir, luego de revisar Wikipedia), me entero de que Francia dominó algo así como el 8.6% del planeta en posesiones coloniales. Es imposible saber, así de bote pronto, que tal o cual apellido es fundamentalmente de tal o cual país. Lo que sospecho es que antes de que yo llegara, la jefa se puso a revisar la lista de mis alumnos, luego wikipedia y luego espero a que yo llegara para impresionarme.
No le di ese gusto. Cuando ella esperaba mi respuesta, le inventé:
Yo: No, no es haitiana. Su familia es de Martinica
Ella: ¿Estás seguro?
Yo: Sí, claro, puede ser, quizá, no sé, o no, es probable.
Al final quedó satisfecha, pero yo dejé en claro algo que todavía no sé qué es.
Por eso estamos como estamos...
IV
Y en momentos como éste, me doy cuenta de cuánto me parezco al idiota del chiste de este video. Si no les parece gracioso, vengan y trabajen dos años aquí.
6 bufonadas:
Ya dos años??? Con razón estás como estás!!
Jajaja triste, no sólo me causo risa sino me seguí con toda la serie de Intel Sponsors of Tomorrow. Es buena.
Eso de los jefes mmmmm sin comentarios, ya derramé bastante ponzoña esta semana y aburrí a todo mundo con la frase es que mi jefe, es super visceral bla bla bla.
Un abrazo
"Por eso estamos como estamos,
por eso nunca progresamos,
si tal parece que gozamos
poner las cosas al revés.
Por eso estamos como estamos,
por eso nunca progresamos,
por tanto genio y tanto sabio
que juegan yoyo en el café"
http://www.youtube.com/watch?v=sWqlG6uHMDk
'Luego pienso que el pensamiento vengativo me deja peor a mí' es como para nombre de blog, lear, por lo general los jefes grandes son menos malvados que los subjefes Cosa de mini intenciones de mini prospectos de vida y esas cosas, creo. A uno de mis mejores amigos lo acaban de ascender con sólo año y medio de trabajo, lo mutante (sí, mutante) del caso es que en un sólo paso ahora gana 3.5 veces lo que ganaba (lo cual es suficiente para mantener a una o dos familias), aunque él sigue viviendo con sus papás y dos hermanos. Así, sus compañeros, que llegaban crudos el jueves, veían cómo salir temprano y contemplaban los pequeños momentos de la vida en toda su miserabilidad en sus tiempos libres (algo así como 'Pascal atorado en el tráfico'), no saben que su nuevo jefe juega con un yo-yo de $1,200 y compra juegos de wii.
Don Lear, seguro no, pero haré la pregunta para entrar en tema: ¿ya vio los anuncios de Viana? Son lo más malvado que ha pasado en un comercial desde la elección presidencial del 2006 ("Felipe Calderón es zurdo"). Ofrecen que uno compre una pantalla plana o un HD (no sé qué sea eso) y si México gana la Copa del Mundo (nada de quinto partido, campeones), te regresan el %100 de tu pago. Siento que no quieren vender teles, nada más burlarse mala onda.
Ah, por fin. Yo esperaba el comentario de Roberto y como siempre, pone el ejemplo. Últimamente me convenzo más de que lo mío no es conversar, ni contestar, ni comentar, ni hablar, ni preguntar, ni nada que se le parezca. Lo mío es ser vil espectadora...
Ah, y se me ocurre comentar tu post (¿pus no que no comentabas?) cooperando con otra anécdota (o sea...): un exjefe pero que todavía sigue apestando con su presencia por aquí es horrible, vejete asqueroso (y mira que traigo una gerontofilia casi casi necrofilia pero él es la excepción a la regla), tenía demanda por acoso sexual y se cree intelectual de izquierda y a cada rato me hablaba para impresionarme con sus brillantes ideas y lecturas y luego como no le hice caso pues me dejó de hablar, no sin antes gritonearme bien feo y luego yo protesté y se hizo todo un desmadre pero ahora resulta que puede volver a ser jefe o sea que pobre de mí; bueno, el monito en cuestión cada dos por tres me decía "de bote pronto" ufffff nonononono no sabes el asco que me da escuchar esa frase todo por su culpa porque no se la había escuchado a nadie más.
Fue lo que me saltó horrible de tu post.
Digo, no tiene nada que ver (¿o sí? ¿o con qué? ¿o de qué estaba yo hablando?), pero me acordé de todo eso.
Saludos
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